Rompecabezas
Me siento como una pieza defectuosa de un rompecabezas, aunque debería ir ahí, no encajo de ninguna manera…
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Dejarse Llevar
Razón o emoción, triste dualidad que casi nunca la deja actuar espontaneamente ni la deja estar segura de lo que decide. La razón dice que sí, la emoción dice que no, o al contrario. Y a quien hacerle caso? No es fácil. Dejarse llevar por los sentimientos, porque algo de sexto sentido tienen. Porque hasta el momento no me han fallado. Porque ellos deberían saber que quieren, no se ponen en rodeos, no piensan en consecuencias y en tal vez y si deprontos.
Muchas experiencias buenas he tenido por dejarme llevar. Como confiar en alguien que apenas conozco y que resulta ser muy especial y buen confidente. Como empezar una relación sin ninguna otra explicación que el sentimiento que se tiene al ver a la otra persona por primera vez. Como dejarse llevar… “confías en mí? dejate llevar… “
Pero en algún momento del camino siento que me solté y como si me hubiera soltado de un carrusel fui a parar quien sabe donde por la velocidad que llevaba. Y me perdí y mis sentimientos se perdieron y ya no me saben guiar. Y la razón se queda dando vueltas …
Me dejo llevar, pero no sé a dónde, sólo espero llegar.
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Tristesse
Ya era más de media noche y la oscuridad rodeaba su frágil silueta al tiempo que contrastaba con su tez blanca y su vestido rojo. No se escuchaba más que el retumbar de las notas de su piano, quien la acompañaba esta noche tan apasionadamente como otras noches solitarias y en vela que había pasado junto a él. Hacía más de tres días que nevaba pero ella, encerrada en el último rincón del sotano de aquella inmesa edificación ubicada en medio de un deshabitado lugar, apenas se percataba de la salida del sol. Aunque no había calefacción en toda la casa, su cuerpo permanecía cálido, la fuerza con que tocaba cada nota y la pasión puesta en cada melodía, no sólo mantenían el calor de su cuerpo, también hacían que toda ella se estremeciera al ritmo de la música de Chopin, tal como se estremecía cuando él la tocaba a ella… Sus delgados y delicados brazos danzaban en el aire al compás de las melodías, sus manos parecían manejadas por una fuerza superior a ella. En su rostro, se alcanzaba a deslumbrar el trance en el que se encontraba, sus ojos permanecían cerrados y en su mente se agolpaban los interrogantes…
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Excess
Esa extraña sensación de vivir al extremo, casi llegando a uno de los límites personales que se creían inalcanzables. Sentir como entre trago y trago se van esfumando los minutos, como entre risa y risa se van agotando las miradas, ver todo como si fueran luces de carros pasando a alta velocidad. Que la música suene como si se tratara de una canción de fondo en una escena final.
Es esa misma sensación de la velocidad… en algún momento pierdes el control. (Sonido de freno)
Y después, viene la calma, el silencio, la paz.
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Una carta, una mirada que no es capaz de mantenerse, un supiro, una lágrima que rueda lentamente por el rostro… Es que algo pasa o fue que algo dejo de pasar? “Esas preguntas que se quedarán sin respuesta”. Sin tener más nada que decir, dio media vuelta y se alejo entre la niebla que cubría ese día toda la ciudad. En menos de dos segundos ya su silueta había desaparecido y la calma había retornado a aquella esquina. El día no podía ser más propicio.
Nadie dijo nada. Todo lo que quedó como recuerdo fue esa carta aún sin abrir, aún sin leer, todavía guardada en la mesita de noche, entre cosas de uso diario. Cada vez que la encuentra, recuerda aquel día y se dice que no ha llegado el momento. Espera el momento en el que pueda leerla y tomarse el tiempo de recordar, de responder y tal vez, por qué no, de volver a empezar. Pero todavía no. Todavía debe recorrer otros caminos y su miedo más grande en este momento es no encontrar nunca uno que le dé todo lo que desea.
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…
Se encontraban juntos, sentados uno frente al otro, bajo la media luz de la lámpara que colgaba del techo y lograba que todo el lugar tuviera un ambiente romántico. Él aguardaba una respuesta, ella pensaba las palabras para decirle lo que sentía. Lo que quería decirle era que desde hace más de algunos meses disfrutaba tanto de su compañía que los días en que no se veían se sentía decaída, quería decirle que cada vez que lo veía no podía evitar sonreír, que se descubría a sí misma pensando en él y le sorprendía.
Pero no sabía cómo decirle esas cosas, durante años se entrenó en esconder sus sentimientos y aunque deseaba mostrarselos, no podía. Él la miraba, de reojo, no era capaz de sostenerle la mirada porque su silencio empezaba a ser incómodo. Ella tampoco podía mirarlo a los ojos… aún no estaba segura de lo que sentía, por más señales que le daba su cuerpo, ella se rehusaba a aceptar que se había enamorado de nuevo.
Así que no dijo nada, se levantó le dio un abrazo y se despidió. En ese momento supo que acababa de perder todo lo que tenía y lo que habría podido tener de haberse atrevido a decir que sentía exactamente lo mismo que él, pero no estaba lista aun para entender que ella sabía amar.
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Frases Comentadas
Frases del libro que me enseño a anotar las frases que me gustaban de los libros. Uno de mis libros favoritos, aunque lo leí hace ya varios años, pero todavía me gusta, Los ojos del perro Siberiano de Antonio Santa Ana.
Es terrible darse cuenta de que uno tiene algo cuando lo esta perdiendo
Y aunque es terrible es lo que generalmente pasa, nos damos cuenta de lo mucho que tenemos cuando lo estamos perdiendo, cuando ya es muy tarde. Pasa sobretodo, con las personas, las valoramos más, mucho más, cuando las estamos perdiendo, cuando vemos que se van, cuando lo que hagamos ya no va a ser suficiente para que se queden.
Para oír hay que callar
Sin palabras. No hay mejor manera de escuchar, de verdad.
Si la cuerda no fuera delgada, no tendría gracia caminar por ella.
Esta es la frase que más me gusta, porque habla de retos, aquellos que hacen que la vida tenga sentido. Porque si todo en la vida fuera fácil, “no tendría gracia”. Y es una frase que me gusta recordar cuando tengo algun problema, alguna tarea muy díficil, algun reto que creo que no voy a poder superar. Es necesario saber, que estos momentos hacen que al final del día, se tenga mayor satisfacción, como los shows que son más aplaudidos al terminar.
Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.
Me parece un poco triste esta frase, porque a mí me gusta recordar, y esta frase parece decir que al final los recuerdos se borrarán. Pero me encanta la metáfora, las lágrimas en la lluvia se pierden, no se ven, no se notan, se camuflan.
Asomar la cabeza para ver que hay afuera. Aún si hay tormenta.
La vida es demasiado corta y el mundo es demasiado grande como para encerrarnos, como para deternerse. Hay que saber que hay “afuera”, afuera hay más vida que vivir, más cosas por descubrir, más personas para conocer. No hay que quedarse atrás.
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Tags: callar, esperar, frases, oir, ojos del perro siberiano, perder, perdida, sentimientos, tormenta, ver
I (L) U
Finalmente, después de tantos días de haber recorrido el mismo camino, de haberse fijado en los detalles de las calles que la conducían a su destino, de haber memorizado las incontables esquinas en las cuales debía girar, finalmente, ese día había caminando siguiendo únicamente a su instinto, recurriendo a una memoria que ella no llamaba, confiando en que las ansias de llegar al punto de encuentro seleccionado fueran capaces de guiarla sin hacerla perder. Ese día no contó sus pasos, ni se fijó en los números de las calles, sólo se fijó en las innumerables caras de personas sin nombre que la cruzaban presas del afan, en las llamativas vitrinas que adornaban las calles, en los vendedores que intentaban reclamar su atención. Ese día disfrutó de su camino, ese día iba feliz, iba anhelando aquel encuentro que desde hace tiempo venía soñando y recreando en su mente.
Luego de girar en varias esquinas y caminar por más de treinta minutos llegó. Llevaba un abrigo gris, el collar que tantas veces él admiró, el pelo tan despeinado como siempre pero no más y por supuesto, su gran sonrisa. Ya casi era la hora y no podía esperar ni un sólo minuto más. Se quedó parada frente a la librería que habían elegido como punto de encuentro meses atrás, la librería en la que se habían conocido. Recordó aquel día como si apenas hubieran pasado unas horas, aun le parecía increíble que su relación hubiera prosperado tanto.
Pasaron los segundos que parecían eternas horas. Conocía de memoria todos los libros de la vitrina porque había estado allí infinitas tardes y sin embargo, los miró una vez más, con el único próposito de hacer pasar más rápido el tiempo. No había ninguna novedad. Miró su reloj. Ya pasaban 15 minutos. No era normal que tardara tanto…
Después de 30 minutos de espera comenzaron a caer pequeñas gotas de lluvia. Giró en busca de algun lugar en donde refugiarse y al girar encontró el refugio de un cálido abrazo que, aunque no la protegía de la lluvia, sí lograba que la lluvia no importara, ni el frío, ni la larga espera. Después de tanto tiempo, el momento en el que lo encontraba de nuevo tras un largo día de trabajo continuaba siendo su mayor fuente de felicidad.
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Tags: amor, caminar, cuento, cuento corto, espera, lluvia, sentimientos, vida
Frases Comentadas
Cuando uno quiere sumar peras con manzanas, primero las vuelve frutas
Esta frase me pareció muy curiosa porque toda la vida me dijeron que uno no puede sumar peras con manzanas. Eso suena a no revolver las cosas que no se parecen, a separar. Pero esta frase dice lo contrario. Dice que sí se puede, aunque no de una forma directa: primero hay que buscar similitudes. A mí me quedó sonando muchísimo.
Honestly, if you’re not willing to sound stupid you don’t deserve to be in love. (Sinceramente, si no estas dispuesto a sonar estúpido no mereces estar enamorado) A lot like love
Y es que cuando uno esta enamorado en verdad dice cosas que pueden sonar tontas y cursis, pero si estas enamorado de verdad, lo que menos importa es como suene. Total, seguro que si la otra persona también te ama, lo último que va a pensar es que tan cursi sonó lo que dijiste. Y, curiosamente, en la mayoría de los casos, las frases cursis enamoran más.
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Tags: amor, estupido, frases, manzanas, muy parecido al amor, peras, suma
No cedas ante el miedo
Miedo. Eso era lo único que sentía hacía más de una semana. Miedo intenso e incapacitante que nublaba sus pensamientos y sus ganas de continuar. Cada vez que se percataba de ello, intentaba cambiar el sentimiento por uno lleno de positividad, pero en poco tiempo volvía el miedo. Era muy díficil discernir el origen de este miedo, podía ser la inminente llegada de una nueva etapa en su vida en la cual se había quedado sin rumbo y sin destino, a la cual no quería enfrentar. Era miedo a tener que decidir. Por más que intentaba, le era muy díficil eliminar esta sensación que se había convertido en su más reciente compañera. No la abandonaba. Y empezaba a ser desesperante. Sabía que no existían razones para sentirse así, que lo tenía todo, que era capaz de todo. Y aún así, el miedo seguía ahí, como si quisiera prevenirla de algo, como si quisiera privarla de vivir intensamente, como si quisiera detenerla.
Conocía de más el sentimiento. A lo largo de su vida, había sentido miedo en más de una ocasión. Miedo del mismo tipo. Miedo a todo y a nada. Miedo a sentir y a no sentir, miedo a perderse, miedo a … a qué? A veces sentía miedo del miedo, conocía sus efectos y deseaba evitarlos.
Un día se topó con una frase que cambiaría su vida
Nunca cedas ante el miedo
Retumbó en su cabeza como si de repente la hubieran despertado de un adormecimiento, como si de repente el sol le iluminará la cara en la mañana, como si le quitaran de sus ojos un vendaje que le impedía ver. El miedo la estaba venciendo, se había apoderado de ella, pero no cedería. Seguiría luchando, seguiría intentando, vencería al miedo y haría realidad sus sueños antes de que el miedo se los arrebatara. Y llevaría esa frase con ella como escudo, no la olvidaría jamás, la haría su amiga y compañera.
Nunca más el miedo iba a detenerla. Nunca más le quitaría sus sentimientos. Nunca más iba el miedo a cegarla.
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